LA ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS
Autor.- Esta obra fue realizada por el pintor Fernando Gallego.
Fecha de ejecución.- Fernando Gallego realiza esta obra entre el año 1480 y el año 1490
Técnica.- Óleo y pan de oro sobre madera
Medida.- 136 x 106 cm.
Ciclo del Evangelio.- El Nacimiento del Niño Jesús.
Momento del Evangelio.- Unos Magos venidos de Oriente, siguiendo una estrella, llegan al lugar donde ha nacido el Niño Jesús, y postrados de rodillas le ofrecen sus dones: oro, incienso y mirra.
Evangelio.- Mateo 2, 1 - 12
Lugar donde se encuentra.- Museo Nacional de Arte de Cataluña.
Localidad.- Barcelona.
País.- España.
TEXTO DEL EVANGELIO
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.
Mateo 2, 1 - 12